Una Nochevieja Karen

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Si pasar la nochevieja en Myanmar era toda una experiencia, hacerlo en lo alto de una montaña y además en un templo budista, iba a ser algo que recordaríamos siempre.

31 de diciembre del 2016: nuestro plan inicial era viajar hasta Kyaikto, un lugar de peregrinación budista muy importante en Myanmar, donde caminaríamos hasta la GRAN ROCA DORADA (sí suena muy Indiana Jones, pero ese es su nombre). Una inmensa roca recubierta de papelitos de color dorado pegados por los fieles, que se sujeta en el borde del acantilado gracias a un pelo de Buda. Peeeeeeero cambiamos de opinión en el último momento, (que raro).

Nos vamos al monasterio del Monte Zwegabin

Dejamos las mochilas en nuestro lujoso hotel (es broma, mirad el post anterior) de Hpa-An donde nos habíamos alojado esos días. Preparamos lo básico para pasar la noche: tienda, sacos de dormir, algo de abrigo y allá fuimos.

El plan era empezar la subida sobre el medio día para llegar tranquilamente antes del atardecer y disfrutar de las vistas, que estábamos seguros no nos defraudarían.

Alquilamos la moto y aprovechamos para visitar lo que nos habíamos dejado el día anterior:

Un jardín lleno de budas en estado salvaje. Menos accesible y menos vistoso, donde los arbustos y el follaje tapaban parte de las estatuas dejando una escena descuidada que gozaba de una belleza propia, con nada que envidiar al “famoso” Lumbini Garden.

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Jardín de budas

 

Como muchos templos, pagodas y representaciones de Budas en Myanmar, este jardín y sus estatuas tienen dueño particular. Según nos dijeron, la gente adinerada con la conciencia no muy tranquila, conscientes de sus malas acciones, alzaban pagodas y representaciones de buda para expiar sus pecados. Hoy en día siguen haciéndolo, a veces con construcciones propias, otras, donando grandes sumas de dinero a algunas ajenas.

Compramos provisiones para pasar la nochevieja: cena, desayuno, algo de picoteo y unas cervezas para dar la bienvenida al 2017 y nos dirigimos a las faldas Monte Zwegabin, en el que se encuentra la pagoda.

No solemos beber alcohol a no ser que sea una ocasión especial ya que es un gasto que sube muchísimo el presupuesto y es un lujo del que preferimos prescindir. Pero esta era una de esas ocasiones en las que nos lo permitiríamos.

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Los Birmanos y su manía de construir las pagodas en los lugares más accesibles

 

Empezamos la caminata

Aparcamos la moto en un garaje, donde por 1000Kyats nos lo guardarían a buen recaudo toda la noche y nos dirigimos hacia la entrada. Nos habían dicho que se tardaba entre 2 y 3 horas en subir a lo más alto de la montaña donde dormiríamos.

Que buena esa costumbre la de los birmanos de construir templos y pagodas en lo alto de las montañas, ironía modo ON.

Eran las 14:00 y comenzamos la subida. El inicio fue lo más duro ya que hacía un calor achicharrante y apenas había sombra. Además todo el recorrido parecía estar en subida.

Casi todo el camino era escalonado y mis patitas cortas y delgaduchas habían perdido hace tiempo su fuerza: “Vaya floja estás hecha” no paraba de repetir Ander cuando me quejaba de su velocidad, que como siempre e igual que nos pasó en Ringani (Lombok) tenía que llegar el primero y casi sin descansos.

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“Escalera” a “escalera”. Hora y media así.

 

No éramos los únicos haciendo el recorrido, ya que nos cruzamos tanto con gente que bajaba después de pasar la mañana en lo alto, como con otros, que al igual que nosotros, subían para ver el anochecer y dar la bienvenida al año.

Tanto niños como mayores subían esas eternas escaleras que parecían llegar hasta el infinito. La cantidad de mujeres era notablemente mayor a la de los hombres que hacían el recorrido. En chancletas y con lodgy (el sarong de Myanmar) remangado pasito a pasito, escalón a escalón subían hasta arriba.

-Mingalabar

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Nos saludábamos, con una sonrisa y la cara empapada en sudor, cada vez que nos cruzábamos con alguien.

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Vistas de los alrededores en la subida al Monte Zwegabin

 

Llegar y… Problemas

Después de hora y media llegamos a la cima. Nada más entrar, a mano izquierda nos encontramos con una especie de recepción, donde un monje nos llamó para que nos acercáramos. Le dijimos que teníamos intención de pasar la noche y enseguida nos pidió una “donación” de 5000 kyats por persona más 3000 si queríamos cenar.

En Hpa-An nos habían confirmado que la pernoctación era gratuita, pero por si acaso nos llevamos la tienda de campaña y los sacos. Así se lo comunicamos al monje, que se negó a dejarnos dormir aún y sin utilizar las habitaciones habilitadas.

Bueno, no nos importaba en absoluto hacer una donación ya que nos parecía justo por dormir en el monasterio, pero el hecho de que nos impusieran un precio (casi el mismo que el que pagábamos en nuestro hostal en Hpa-An) no nos pareció correcto y menos aún la respuesta que nos dio al informarle que en el pueblo nos habían dicho que era gratuito:

English is not the same as myanmar.// Un inglés no es igual que un birmano

Vaya respuesta para venir de un monje… En fin, nos lo pensaríamos mientras descansábamos y disfrutábamos de las vistas.

El recinto estaba lleno de locales y cada vez llegaba más gente. Poco a poco fuimos juntándonos más extranjeros y entre charlas viajeras e intercambio de experiencias empezó a caer el sol. Un espectáculo y toda una suerte verlo desde lo más alto.

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El último atardecer de 2016

 

Era la hora de cenar y justo en ese momento se nos volvió a acercar otro monje pidiéndonos el dinero de la “donación” ya que era de noche y todavía no la habíamos hecho. El resto de extranjeros llevaban la pulserita con la que demostraban haber pagado los 5.000.

Habíamos hablado con el grupo sobre el tema y todos estábamos más o menos de acuerdo con que no debería ser obligatoria esa cantidad de dinero. De hecho alguno hubiese aportado más, de no haberles pedido una suma en concreto.

Tras la insistencia del monje, a pesar de saber que en Myanmar puedes pasar la noche en casi cualquier monasterio totalmente gratis, aceptamos hacer una aportación. Pero al parecer nuestra donación no era suficiente a su criterio y seguíamos teniendo problemas para quedarnos, aun y diciéndole que dormiríamos en la montaña fuera de su recinto y que no necesitábamos cena, pues habíamos subido nuestra propia comida.

Celia y su novio habían estado haciendo un voluntariado en un monasterio de Yangon y tenían un certificado que demostraba que eran meditadores. Nos lo dejaron para ver si con eso nos permitían quedarnos aunque solo fuese hasta la media noche… pero al verlo respondieron:

That´s not valid here// No aceptamos eso aquí

Efectivamente, aun teníamos mucho que aprender sobre los monjes en Myanmar… Pero tras unas cuantas evasivas otro monje nos permitió estar hasta las 00:00. Y así lo hicimos.

Al final, por cabezonería nos negamos a pagar los 5.000kyats ya que con sus actitudes y acciones no hacían más que darnos la razón cuando decíamos que solo querían hacer negocio.

De hecho, más tarde Celia nos contó lo desencantados que terminaron en ese monasterio viendo el comportamiento de muchos monjes corrompidos por el dinero y los vicios.

Pero a parte de nuestro pequeño percance con los monjes, fue una noche memorable.

FELIZ AÑO NUEVO

Conocimos a muchos viajeros con quienes compartimos experiencias y consejos y nos integramos totalmente con los locales Khayan, Karen que también celebraban la noche vieja e hicieron todo lo posible para que nos sintiéramos como en casa.

Apenas llevábamos un par de días en Myanmar, pero la admiración por este pueblo tan alegre y bondadoso de sonrisa sincera, era infinita.

Estuvimos haciendo juegos y viendo como los jóvenes cantaban y bailaban vestidos orgullosamente con sus trajes tradicionales (una especie de ponchos de manga corta) toda la noche.

En uno de ellos hicieron que nos uniéramos a sus danzas en un círculo en el que locales y extranjeros, todos mezclados, teníamos que pasarnos una botella mientras la música sonara. Alguien, espaldas al grupo, paraba de repente la música. Si la botella paraba en las manos de la un karen (una de las etnias de la zona), este elegía a uno de nosotros para que lo imitara interpretando un baile típico, mientras el resto cantaba. Si al contrario, la botella caía en manos de uno de nosotros, ellos tenían que seguirnos el ritmo ya fuese con un baile típico irlandés o en una coreografía break dance. LO MEJOR DE LA NOCHE SIN DUDA.

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Los jóvenes Karen haciendo sus danzas tradicionales

 

Estuve deseando que le tocara a Ander bailar, pero me tocó a mí intentar imitar una danza tradicional karen. Digo intentar, porque solo movía los brazos y las piernas arrítmicamente, sin parar de reírme, mientras el resto lo hacía también conmigo (reírse, porque de bailar nada, todos sentados grabando con los móviles).

Por fin llegó la media noche. Sin uvas, ni las doce campanadas, pero con fuegos artificiales y un gong, todos celebramos el año nuevo con abrazos y gritos, con esa extraña pero bonita confianza que te da el compartir una alegría con desconocidos, con los que por instantes crees tener una conexión y amistad especial.

Nos habíamos conocido hacia menos de 8 horas, pero la espera y la situación, había hecho que pareciéramos conocernos hacía tiempo. Abrazos y mucha excitación por esa experiencia vivida.

¿A QUIEN NO LE ABRÍA RESULTADO BONITO? Compartir la nochevieja con completos desconocidos, en un país tan exótico como lo es Myanmar, en un templo en lo alto de una montaña, con esa situación tan espontánea y natural como la que habíamos vivido con los karen, que hicieron que nos sintiéramos por un momento en familia.

Estábamos todos cansadísimos, así que poco duró la fiesta post campanadas. A las 00:30 estaban todos en la cama y nosotros unos metros más abajo del templo, acampando en la montaña. 

 

1 de Enero 2017

 El duro suelo en el que dormimos no fue impedimento, más bien aliciente para que despertáramos a las 5 de la mañana y empezáramos a recoger el campamento.

Teníamos que ver el primer amanecer del año, así que ahí estábamos, unos metros más abajo del monasterio, todos juntos a las 6:00 am listos para ver los primeros rayos de sol del 2017.

Con el sol ya alumbrando la montaña, tranquilamente, iniciamos nuestra marcha después de despedirnos del resto. Un camino de vuelta que nos resultó algo más pesado de lo esperado. El sueño se notaba.

Aquel día queríamos llegar a Kyaikto para alcanzar la Golden Rock y todavía dudábamos de si lo haríamos a dedo o las fuerzas nos lo impedirían….

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Primeros rayos de sol de 2017

 

Gracias por leer este post. Esperamos que te haya gustado.

Si quieres saber datos útiles sobre Hpa-An: qué hacer, dónde comer, dónde dormir, como llegar… no te pierdas nuestro guía Hpa-An templos, cuevas y murciélagos.

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5 comentarios

  1. Genial. Me encanta su aventura de año nuevo!

  2. Que gran experiencia! Suena genial! a pesar del problemilla con los monjes…jeje

  3. Pingback: Guía de Hpa-An – Rumbo a las Antípodas

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