Melaka y nuestra experiencia Sij

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Salimos de Kuala Lumpur temprano después de haber celebrado la noche anterior mi cumpleaños con la gente del hostal. Decidimos quedarnos expresamente para pasarlo en compañía, la excusa perfecta para cocinar y probar los cocktails deliciosos de Nati (la argentina que trabajaba con su novio en Birdnest).

 Tras un viaje de 3 horillas llegamos a la estación central de Melaka a media mañana, pero tuvimos que esperar una hora más a que llegara el autobús público para llevarnos al pueblo. Como venía con retraso la zona donde paraba el bus se empezó a llenar de gente, asique por si acaso, oliéndonos lo que podría pasar, nos pusimos a la cola mucho antes de que llegara.

 Al final nuestras sospechan se hicieron realidad y lo que había empezado como una cola ordenada, se convirtió en un tumulto de gente apelotonada. A VER QUE PASA AQUÍ, ¿QUE NO SABEIS HACER COLA, O QUE? Pues no, no están acostumbrados. Aquí da igual que llegues el ultimo, ¡que te pones donde te da la santísima gana! Asique cuando llegó el esperado autobús N° 17 todo pichis quería entrar el primero… ¡PUES A EMPUJAR SE HA DICHO! Una vez dentro, cual sardinas en lata llegamos al centro. 

 

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Iglesia St Paul (1521)

 

 

No reservamos con antelación ningún hostal, así que tuvimos que conformarnos con lo que había. Os aseguramos que hay hostales con muchísimo encanto y a precios más que económicos, pero estaba todos llenos. Tampoco vamos a exagerar y decir que el nuestro era horrible o invivible, pero la habitación era lo más básico de lo básico. ¿Lo bueno? Refill de agua y bicicletas GRATIS, bueeeeeno entonces tampoco estaba taaaaan mal.

 Dio la casualidad que nuestra visita cayó en fin de semana y festivo. Y por si eso fuera poco Melaka es una de las ciudades más famosas e históricas de Malasia. En definitiva, estaba a reventar! Eso sí, aun y todo nos encantó.

 

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  Decidimos pasear siguiendo el río alejándonos un poco de las calles más principales y transitadas. Un recorrido de murales y dibujos que resumían la historia de la ciudad. Exceptuando alguna, las pinturas no son tan artísticas como las de Penang pero tienen más relación con su historia. 

Andando y andando, acabamos en Little India comiendo un pedazo de plato típico indio servido en hoja de banana. Hice a Ander probar el “te tarik” que aun y sabiendo que no le gustaría me pareció imprescindible que lo probara. Y como era de esperar solamente le gustó la parte del “tarik” (porque era leche condensada) pero lo del té…según él sabe a manzanilla

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Ese día nos lo íbamos a permitir todo ya que era mi cumpleaños (no paraba de repetirlo) y minutos antes de entrar al restaurante indio nos encontramos 100ringgits, ¡YUHUUU! Eso fue mi regalo de cumpleaños por parte del Karma, parece que me habían canjeado mis “Karmapoints” en ringgits 😜.

 Por la noche nos acercamos al mercado que se hace todos los fines de semana en la calle principal. Estaba de lo más entretenido! La calle Jonker se hacía estrecha debido a todos los curiosos y amantes de la comida que circulaban entre las dos líneas de puestos callejeros que se hacían a banda y banda de la carretera. Puestos con souvenirs, cachivaches y cacharros, ropa, juguetes, artesanías y todo tipo de tentaciones en forma de postre o deliciosa fritura. Por ejemplo algo que no habíamos visto nunca antes: !HELADO FRITO!

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Aunque no lo parezca ahí dentro hay helado

 

 Al día siguiente aprovechamos las bicicletas para recorrer un poco más de lo que las cuatro calles principales tienen que ofrecer. Visitamos las ruinas de lo que una vez estuvo ocupado por portugueses, holandeses y finalmente ingleses.

 ¡Menos mal que teníamos bicicletas y no tuvimos que hacer demasiado esfuerzo! Porque  con el calor que hacía solo con subir 5 escaleras nos agotábamos

 

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Porta de Santiago (1511)

 

 

.Ya que teníamos las dos ruedas aprovechamos para ir algo más a las afueras hasta el  asentamiento portugués, lo que parecía el último resquicio de los descendientes de aquellos europeos que decidieron quedarse y casarse con malayas. A consecuencia de esto nació el Kristang, la lengua criolla entre el portugués y el malayo.

 Nos dimos cuenta que todas las casas tenían motivos cristianos en sus porches o entradas, ya fuese en forma de estatuas adornando el jardín, fotos de vírgenes en las puertas o cruces.

 

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casa en el asentamiento portugues

 

 Pedaleábamos preguntándonos ¿cómo podemos diferenciar a esos 1000 Kristang que quedan por aquí del resto de malayos de la zona? ¿Se parecerán más a los portugueses que malayos? Pero eso último no tenía sentido teniendo en cuenta todos los años que habían pasado…

 Charlamos un rato con el dueño de uno de los restaurantes en la zona del puerto, que enseguida nos soltó palabras en portugués al saber nuestra procedencia y la similitud entre nuestras lenguas. Me quedó la duda de si la mayoría seguirían siendo cristianos o se habían convertido al islam debido a la fuerte influencia de la religión en este país.

 Algo a lo que no daríamos importancia si no fuese porque en este país no cabe la posibilidad de no pertenecer a ninguna religión, y por lo que pudimos saber el gobierno (que lleva en el poder desde hace 50 años, cuando el país logró la independencia) promueve cada vez más la desigualdad entre etnias y religiones dando facilidades y apoyo económico al que quiera convertirse al islam.

 

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Camino a orillas del rio

 

Por esa razón cuando preguntamos más tarde a un local (de etnia china malaya) sobre la religión a la que los descendientes portugueses pertenecían, nos respondió que algunos subsistían intentando mantener las costumbres (fieles sus raices, luchando por conservar su lengua y la franja de terreno que los unía al mar, que era de lo que la mayoría vivía), pero que efectivamente muchos se habían convertido al islam, y cito textualmente: “to get money from the goverment” (para conseguir dinero del gobierno). No fueron palabras de un kristang, con lo cual nos lo tomamos como una opinión más. 

 Ya habíamos visitado todo tipo de edificaciones de culto a diferentes deidades: iglesias cristianas anglicanas, católico romanas (en las que tanto los devotos como la misa y las canciones eran en chino, así que aquí también nos sentimos un poco fuera de lugar), templos hinduistas, chinos y mezquitas.

 

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Iglesia St Francis Xavier (1849)

 

Pero nos quedaba una llamada Gurdwara, el lugar de encuentro para la veneración a un dios panenteista en el que los sijistas creen. Una religión que coge lo mejor de algunas de las más importantes como el islam y el hinduismo.

 Para los que digáis “no tengo ni idea de quienes son” seguro que sabréis identificar a los hombres fácilmente por sus turbantes coloridos que pueden llegar a ser gigantes debido a que los practicantes jamás se cortan el pelo, en el caso de las mujeres es más difícil ya que su vestimenta tradicional es parecida a la hindú. 

 No parecía gran cosa desde fuera pero decidimos entrar a ver qué había. Mientras aparcábamos las bicicletas, un señor con un pañuelo en la cabeza atado por detrás al estilo pirata, nos llamaba para que nos acercáramos.

 Simpatiquísimo nos dijo que era el guarda de noche, que aparcáramos cerca de donde él se sentaba para que nos las vigilara. Enseguida nos explicó lo que teníamos que hacer sin que nosotros apenas abriéramos la boca. “Venid, acercaos a cenar algo, nosotros ofrecemos desayuno, comida y cena para todo el que quiera acompañarnos” nos dijo.

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No sacamos fotos dentro del templo, asique os dejamos esta de los Sij

 

Nos enseñó donde teníamos que limpiarnos los pies y las manos y nos facilitó ropa para que pudiésemos entrar. A Ander le puso un pañuelo en la cabeza, yo me cubrí el cabello y mientras buscaba unos pantalones que me cubriesen de rodillas para abajo se acercó una mujer muy amable que busco unos bonitos para que después me los llevara de recuerdo. 

Nos quedamos alejados del cura que rezaba en un altar mientras el resto de devotos lo hacía en círculo de rodillas. Todos se dieron cuenta de nuestra llegada y nos indicaron lo que teníamos que hacer, así que nos acercamos primero uno y luego el otro hasta el altar, con las manos juntas e hicimos una petición, para después recibir un dulce que una señora nos dio tras eso. 

Estábamos un poco perdidos pero no teníamos ni que preguntar ya que la misma mujer que me buscó los pantalones nos condujo hasta el comedor donde nos dieron una deliciosa ración de comida india. 

A la salida nos quedamos charlando con el guarda y las mujeres de la entrada que también habían terminado de comer, nos preguntaron sobre nosotros, nuestro viaje y de cómo habíamos sabido de su religión (el Sijismo), el interés e internet fue la respuesta.

 En cuanto nos dirigimos felices de esta nueva experiencia nos dimos cuenta que algo le pasaba a nuestro candado y que no se podía abrir. Tras un largo rato intentándolo por nuestra cuenta, nuestro ya amigo portero y los “curas” sijies trataron de abrirlo sin éxito.

 

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Sijies tratando de abrir un candado xD

¿Que hacemos? No podíamos cargar las dos bicis juntas todo el camino y mucho menos dejarlas en la calle. ¡Vaya panorama! Nosotros dos sin saber qué hacer y cada vez más sijies viniendo a intentar desenganchar las bicis.

 Hubo un momento donde estábamos más de 8 personas concentrados en cómo solucionar el problema, cuando de repente llegó alguien que no nos esperábamos. El máximo sacerdote del templo Sij. Un hombre rozando el metro noventa, delgadito, con un turbante gigante y una barba hasta el ombligo. Todos se apartaron dejándole vía libre a las cadenas. Preguntó sobre el asunto, asintió y se acercó a ellas. En ese momento se originó un ambiente de concentración y solo esperábamos que tuviera un toque divino para adivinar la contraseña y conseguir abrir el candado… pero terminó siendo un intento fallido más para la lista. ¡Maldición!

Cansados de intentarlo, les pasamos el número del hostal para que hablaran con el encargado quien nos dio el visto bueno para que las dejáramos allí. Ya las recogeríamos por la mañana.

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A la mañana siguiente, tras solucionar el tema de las bicis con otro sijista armado con tenazas que nos ayudó a romper el candado, volvimos de camino a Kuala Lumpur a solucionar el tema de la visa china,  descansar e ir hacía nuestro nuevo destino, la isla Tioman.

Si quieres saber datos útiles sobre Melaka, no te pierdas nuestro post Melaka, cuna cultural.

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China Town Melaka

 

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