Camino de Santiago

Fecha: 8 años consecutivos 2006 – 2014

Podría considerarse al Camino de Santiago el impulsor de mi pasión por viajar: Fue con 16 años la primera vez que anduve sus caminos y tras la reveladora experiencia no dejé de acudir a la cita hasta que comencé mi ruta por las antípodas.

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¿Qué es el camino de Santiago?

  • El Camino de Santiago es un conjunto de rutas con un único fin: Llegar a Santiago de Compostela (Galicia).
  • Para ello puedes hacerlo andando, en bicicleta o en caballo. Aunque yo siempre he preferido hacerlo caminando.
  • La mayoría asocia el camino con la religión, pero lo cierto es que son muy diversas las razones que motivan este peregrinaje. En mi caso al menos, la fe nunca ha tenido nada que ver.

Camino de la costa con Auz y Jon Ander

Mi ruta del camino

Existe multitud de caminos para llegar hasta Santiago. En España puedes recorrerlo por el norte, desde el Sur, haciendo una U desde Francia, desde Oviedo, por Portugal … Pero es que saliendo de la Península existen caminos por todo Europa para llegar hasta la catedral.

Mi primera vez fue con 16 años. Se organizó una ruta para andar los últimos 150 kilómetros del camino francés para los de mi curso. Salíamos desde O Cebreiro (un pueblito de Galicia) dirección Santiago.  Sonaba divertido, así que me animé a ello. 4 bizkainos y 5 madrileños  caminando juntos durante algo más de una semana. Una experiencia increíble.

Tan buena fue, que durante los siguientes años decidí hacerlos por mi cuenta, convenciendo cada verano a diferentes amigos, a ver si les picaba el gusanillo. Poco a poco, fueron ellos mismos los que se sumaban. Así que año tras año reservábamos 15 días para llegar a Santiago.

Una de las llegadas a Santiago

Pero medio mes andando empezó a saber a poco y quería más.

Fue entonces, justo después de acabar la universidad, cuando tomé una de las mejores decisiones en mi vida. De un día para otro, preparé mi mochila y cogí un autobús hasta la frontera con Francia (Saint Jean Pied de Port – Roncesvalles) para comenzar el camino desde allí, yo solo. Fueron 40 días caminando para completar el camino Francés. Desde La frontera, hasta Finisterre.

No mentiría si dijera que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

 

Después de esta, llegarían el camino de la costa, el primitivo y otra vez el francés.

Hasta día de hoy…

El alto del perdón. Camino Frances

El peregrino, la esencia del mochilero.

La razón de mi adicción al camino viene muy ligada al término.

 

Cuando viajábamos por Asia (de esa forma tan precaria) se podría habernos llamado mochileros. Claro, como llevo una mochila… Pero cuando eres peregrino, el término de mochilero queda muy atrás.

Aquí la cuestión no es viajar con mochila, eso ya se presupone. Lo importante es poder llevarla. SIEMPRE. Pues estará ahí, contigo, cuando llueva, cuando nieve, cuando sople el viento y cuando salga el sol entre las nubes. ¿Y sabes? Aquí no hay autobuses, ni tuk tuks, ni trenes. Vas a llegar hasta donde puedan llegar tus pies. Si quieres alcanzar un pueblo, será gracias a tus piernas.

Paso a paso se hace camino

Y en este simple hecho, el de tener que llevar tu mochila siempre a la espalda y llegar a cada destino por ti mismo, radica la magia del camino. Todos estamos en las mismas condiciones, todos tenemos los mismos problemas y preocupaciones. Da igual si vienes de alta cuna o la familia más pobre, pues ningún dinero hará que aparezca una fuente, que tus piernas avancen o que tu peso aligere. Cuando llegas al camino es porque aceptas las condiciones, elijes llegar por tu propio pie donde te propongas, sin trampa ni cartón… y con ello surge un equilibrio donde todos somos iguales.

Otra de las grandes llegadas en cuadrilla con Imanol, Alba y Lorea

Pero esto solo son pinceladas de todo lo que es el camino. Así que poco a poco os iremos contando más cosas. Hasta entonces, solo pensar…

 

¿Te imaginas la sensación de llegar a tu objetivo después de caminar más de mil kilómetros para ello?

 

Llegar a Finisterre y no poder avanzar más, porque no queda tierra que andar. De frente, el mar

 

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