Cameron Highlands, un cambio de aires

imgs_1415

Tras el par de semanitas en Tioman tocaba moverse de nuevo. Recoger todo, mochila al hombro, y vuelta para KL en busca del nuevo destino.

Supuestamente salir de Tioman no debería ser muy complicado, además iríamos acompañados de Yong por lo que sería pan comido. Pero uno nunca puede fiarse de lo fácil que pueden ser las cosas. Resulta que los ferris de salida zarpan dependiendo las mareas y justo la fecha en la que decidimos marchar adivinad qué: no había ferris porque la pleamar era a las dos del mediodía.

Bueno, pero saldrá alguno por la tarde ¿no? preguntamos a los locales. A lo que respondieron: ¿Por la tarde? ¿Quién va a querer salir de Tioman por la tarde? Nuestra cara un poema…

Echamos un vistazo al calendario, y no había ferris a Mersing ni el día planeado ni los 4 siguientes. Menos mal que lo miramos con tiempo y pudimos adelantar el día de partida.
Siempre quedaba la opción de coger otro ferri a TG Gemok. Pero nos desviábamos de la ruta y económicamente era el triple.

Sea como fuere, ya empezábamos a sentir esa brisa de aire fresco de las montañas.

 

img_150d5

Vistas de Cameron Highlands

 

A las 6 y media suena el despertador, desayunamos lo que podemos, y corremos hacia el muelle con Uncle Yong. Había que estar con una hora de antelación ya que nos habían advertido que los ferris pueden irse tranquilamente antes de la hora estipulada y dejarte en tierra. Horarios, ¿Quién los necesita?

Esperábamos llegar a KL alrededor de las 4 pm si llegábamos a coger el autobús de las 11. El ferri tardaba un par de horas y luego 4, 5 o 6 de autobús (dependiendo de a quien preguntes). Ya teníamos reservada habitación en Birdnest, así que todo iba viento toda vela.

O al menos eso creíamos hasta que nos montamos en el barco y viento soplaba, pero no teníamos vela. Creo que hubiéramos llegado más rápido nadando que en ese trasto.
Asique tarde de nuevo, llegamos a la estación de buses donde después de despedirnos de Yong con un gran abrazo y mucha pena cogimos el autobús a la 1 pm que tampoco era muy rápido, llegaríamos a Birdnest a las 8:30 pm.

Pero en esta ocasión el tiempo no era un factor que nos afectara demasiado. Hay que reconocer que a veces tiene más emoción vivir con la incógnita e incertidumbre de cuando llegarás o donde dormirás la próxima noche. Pero saber que sea la hora que sea, caras amigas y un hostal que acaba siendo lo más parecido a un hogar es lo que te espera… es un gustazo.

Como antes de salir a China teníamos que volver a pasar por KL y por consiguiente por Birdnest, reorganizamos las mochilas para viajar durante los siguientes días con menos equipaje y dejar algo ahí.

img_14d59

Descubriendo Mossi Forest

 

Al día siguiente tocaba madrugar, nos íbamos a las Cameron Highlands. Una serie de pueblos montañeros en los que los ingleses hace un par de cientos de años encontraron su lugar para echar raíces escapando del calor y la humedad des resto del país. Aprovecharon para explotar sus tierras y comenzar lo que hoy en día sigue siendo el negocio principal en esta zona, el té.

Cameron Highlands es el escape tanto para turistas extranjeros, como locales, así que la oferta de alojamiento es muy amplia, pero cuando hablamos de presupuesto ajustado se reduce considerablemente. Nosotros fuimos directos a Tanah Rata el pueblo mochilero. Que aunque su nombre no suene tentador es un lugar muy agradable.

Lleva abrigo que hace frio me dijo Eider…

Llegamos en autobús desde TBS (Kuala Lumpur) alrededor de las 3 de la tarde. Y madre mía! Que gustito! Parecía una tarde de verano en Euskadi. Todo verde, en medio de un paraje montañero, ni mucho calor ni mucho frio, simplemente perfecto. Exageraba…

Bueno, rectifico, eso solo hasta que se fue el sol. Echada la noche, un frio que mata pingüinos! Había que vernos, dos cebollas. Si no llevábamos 5 capas de ropa cada uno no llevábamos ninguna. Encima, con las pintas: Eider había prevenido un poco más y tenía algo más de abrigo, pero ¿yo? Básicamente llevaba toda la ropa que tenía en la mochila puesta encima.

img_d3375

Nos hospedamos en Daniels Lodge. Un lugar con lo básico… vamos a decirlo así y un recepcionista un pelin insistente. Nada nuevo.

Durante nuestra estancia en Tanah Rata recorrimos el pueblo de cabo a rabo. Todo con un ambiente muy europeo. Muchísimas casas y edificios que seguían manteniendo la arquitectura al estilo tudor y lo que no vimos en otros lado de Malasia: gente haciendo deporte a todas horas del día. Dió la casualidad que nuestra estancia coincidió con una carrera de montaña de 5, 25, 50 y 100km y para los más peques organizaban juegos en el campo de futbol. Se respiraba un ambiente estupendo.

img_3d340

Niños de Tanah Rata disfrutando en los eventos de la carrera

Pero nuestra ruta estrella fueron las plantaciones de té y el Mossi Forest. ¿Cómo todo el mundo? Claro que no. ¿Con el espíritu culo inquieto de Eider para qué vamos a coger un bus o un taxi? ¡Mucho mejor ponernos a andar y a ver si alguien nos lleva!

 

Hay que decir que yo no estaba seguro al 100%, asique fuimos por si las moscas a la estación donde nos dijeron que el siguiente autobús salía en… 2 años.

PUUUUM!  Aun no estaba abierta esa línea y nos invitó a coger un taxi. Una señal divina que interpretamos de la única forma que se puede interpretar: ARRIBA ESOS PULGARES! Hoy hacemos autoestop!

img_334d5

Y sorprendentemente ni 3 minutos tardo una pareja en pararnos. Que nos dejó justo a la entrada del inicio de un treking. Pero al ver que este se desviaba subiendo a una cima, cambiamos de opinión y decidimos hacer otro.

Mejor un poco más adelante… ARRIBA LOS PULGARES OTRA VEZ!!!

La segunda fue algo más complicado, pero tras alejarnos del pueblo 5 minutos nos acercaron a nuestro nuevo inicio.

Hay que decir que no era el comienzo real, la gente continua con el coche, pero para nosotros nos bastaba. En parte debido a la lectura indebida del mapa que teníamos, donde el concepto de proporción y escala no existía.

img_15e82

Admirando la expectacularidad de Mossi

 

Asique ahí echamos a andar sin cruzarnos con un alma que no fuera en 4 ruedas. Nos dirigimos hacia el destino más lejano, Mossi Forest. Ya bajaríamos después a ver las plantaciones de té.

Después de 2 horas, tras unas cuantas subidas y bajadas atravesando cultivos e invernaderos llegamos.. El paraíso del Musgo. Así dicho no suena muy bonito. Pero la cuestión es que prácticamente todo en este bosque está cubierta musgo, dándole un toque de misticismo y magia.

Al cruzar la entrada el camino transcurre por unas plataformas de madera que se elevan sobre el bosque. Muy bonito, sí, pero no parábamos de pensar. ¿Enserio no podemos saltar y perdernos por el bosque? El paseo tenía barandilla a ambos lados y había letreros que ponía: no saltar. Por respeto, y mantener las formas nos quedamos en los limites reservados para los turistas. Hasta que llegamos al final del paseo donde empezaba el bosque de verdad. Asiqué ahí fuimos de cabeza. Nos pasamos un par de horas sorteando el barro, escalando por las ramas y abriéndonos paso entre las enormes raíces de los árboles.

img_d3325

Caminando de raíz en raíz por Mossi Forest

 

Una vez servidos con Mossi, decidimos dar media vuelta e ir hasta las plantaciones de té. Eso sí, ya se nos había olvidado lo lejos que estaban y para cuando llegamos al desvío hubo un momento crítico donde se nos pasó por la cabeza el volver al albergue.

Pero na!!! Not today! Seguimos la ruta hasta el mirador/museo de las plantaciones de té.
Desde ahí arriba las vistas son mucho mejores ya que los arboles de té no tienen mucho desde cerca. El edificio hace de tienda, restaurante, mirador y museo, en el que de explica el descubrimiento de la zona por parte de los ingleses y la historia del té Boh.

imgd_1700

Caminando entre plantaciones de té

 

Retomamos el camino de vuelta con los pulgares levantados esperando que algún alma caritativa con hueco en el coche nos recogiera. No pintaba tan bien ya que casi todos los coches pasaban llenos o no paraban, pero gracias a las dotes autoestopistas de Eider, minutos antes de que comenzara el chaparrón del siglo, nos recogieron dos malayos que nos dejaron otra vez en Tanah Rata ¡Que majos son estos Malayos!

El tiempo restante lo dedicamos a conocer los alrededores del pueblo, haciendo algún caminito hasta cascadas cercanas, escribir y reponer energías para lo que se nos venía como siguiente destino. PENANG!

img_1d727

Si quieres saber datos útiles sobre Cameron Highlands, no te pierdas nuestro post Cameron Highlands, tierra de tés.

Y si te ha gustado y quieres ser el primero en enterarte de nuestras aventuras dale al like, comparte y suscríbete.

Marcar el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *