7 días en las Gili

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Ooooo las Gili! Las tres Gili! Que descanso! Que tranquilidad! Y que diferencia viniendo directos de Kuta!

La verdad, son una gozada. Recomendables 100% a cualquiera que se pase por estos lares. Encontramos de todo! Y para elegir: De la paz de Meno a la fiesta de Trawangan pasando por el ambiente mochilero de Air.

Ya estábamos algo hasta las narices de Kuta, tanto organizar y organizar cosas pendientes de Australia… tocaba un cambio. Yo ya había estado en Trawanga, pero para Eider era la primera vez y estaba emocionadísima. De los incesantes bocinazos de la ciudad pasamos a como mucho un par de relinches de caballos. De las calles mal olientes, a las playas interminables de corales en lo que Eider se pasaba horas buscando conchas y yo practicaba nuevos trucos con el slakline frente a la mejor de las vistas. Hasta los vendedores tenían otro flow, al grito de “Hey Rasta, how are you” o “long hear long life”, que después descubrimos que la frase seguía con “long banana, happy wife”, todo fluía con buena vibra y el mejor de los rollos..

Como os podréis imaginar cogimos el ferri con una sonrisa de oreja a oreja. Nos salió el viaje, tras regatear a los rancios del hostel, por 200.000 rupias cada uno (que teniendo en cuenta que estamos en temporada alta, no está ni tan mal).

Como no podía ser de otra manera nos recogieron hora y media tarde. Junto con otras 3 personas con las que compartimos el viaje y nuestra preocupación por que nuestras cortas vidas no pasaran de aquel día debido a la velocidad de rally a la que conducía el chofer, llegamos por fin a Padang Bay y respiramos tranquilos. Eider intentó grabar parte del viaje pero por el miedo que me dio que eso alentara al conductor a seguir, le dije que parara. Estuvimos a medio segundo de darnos de frente contra un autobús.

Mientras esperábamos al Fast boat, conocimos una pareja a la que el mismo viaje que a nosotros nos salió por 20$, les costó casi 100$. La verdad nos supo muy mal, pero es que por estas tierras hay que andar muy al loro con los timos

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Llegamos a GILI TRAWANGAN!!!

Todo el mundo dice que es la más turística, fiestera, bla bla bla. Y la verdad, razón no les falta. Pero tampoco nos pareció que llegara al punto de ser algo negativo, el ambiente estaba en su punto. Obviamente gente, había gente, pero eso le da vidilla al asunto!

Si los días anteriores los habíamos dedicado a organizar, fijaros que dedicación la nuestra, que llegamos a Gili T sin un hostel bookeado… Asique nada más llegar: BOOM! La primera en la frente. Cartelitos de FULL por todos los lados.

Eider se quedó en el puerto con todo el equipaje, todavía mareada por el oleaje, mientras que yo me adentré por la isla a ver que encontraba. Calle tras calle, “no vacancy”, “full”… Suerte, que un amable local me acompaño a buscar algún techo económico en el hostel de algún colegilla. Hasta que al final lo encontramos! Jambu Homstey.

A decir verdad, no era el sitio idílico, wifi bastante malo y sin desayuno. Es lo que suele ocurrir cuando no eres lo suficiente previsor. Nos llamó muchísimo la atención la diferencia de precios que puede llegar a haber de un mes a otro. El albergue en el que me alojé durante algunos días 6 semanas atrás, pasó de 100.000 rupias a 300.000 por persona… Y estaba lleno!

Pero al fin, estábamos asentados en las Gili, y con 3 días por delante en Trawangan!

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El primer día pasó volando entre buscar alojamiento, hacer la vuelta de reconocimiento y la rigurosa visita al nigh market por la noche, que se acabó convirtiendo costumbre en esos días. Estaba claramente preparado para el turista pero era comida en la calle, al aire libre, pescado fresco y gastronomía local, con el mejor de los ambientes, irresistible. Ponme un poco de esto un poco de aquello y de eso que no se ni lo que es también, a ver como sabe. Todavía no entendemos como la gente prefiere comer en un restaurante aburrido y sin vida, una ensalada cesar o pizza, pero para gustos los colores…

Cogimos la rutina de desayunar en el Blue Ocean 2 ya que no teníamos desayuno incluido, donuts recién hechos a precios irrisorios. Al principio Eider estaba un poco reticente pero se comió su primer donut en 25 años. Y ya no paró.

Los días pasaron con nuestras bicicletas alquiladas por 50.000rupias, recorriendo la isla, buscando playas, sacando fotos y contemplando los espectaculares atardeceres entre Bintangs y puffs. Toda la zona oeste estaba repleta de chiringuitos en los que ver las puestas de sol. Además, lo que es un gran extra para mí, había un par de rocos en la isla! Asique como un niño!

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Decidimos comprar un equipo de snorkel más y aprovecharlo en nuestra estancia en Asia, como siempre regateando, conseguimos gafas y tubo por 250.000.

La zona noroeste (la mejor de la isla para snorkeling) donde hacia mes y medio había encontrado muchísimos peces buceando entre corales, ahora estaba más bien muertilla. Supongo que se habrán espantado por el turismo.

Asique nos fuimos a tiro fijo, al noreste y ahí estaban, grandes y magestuosas, nadando con una tranquilidad asombrosa las grandes tortugas. Solo el pensar que pueden llegar a vivir hasta 200 años y que habrán experimentado todos los cambios que han ido sucediendo en estas islas durante ese tiempo me pone la carne de gallina. Sabias y con mucho vivido, es una gozada nada junto a ellas.

Nuestro último plan fue ver la puesta de sol en el punto más alto de la isla. Con la ayuda de nuestro mejor guía maps.me hicimos un pseudo trekking hacia el bunker y la cueva para pararnos después en lo alto del montículo para ver como caía el sol, la última que veríamos en la isla.

 

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GILI MENO

Brisa marina de buena la mañana en la que fuimos hacia Gili Meno. Era la primera vez para ambos en esta pequeña isla. Nos habían dicho que era una isla tranquila, con apenas gente y más natural que las otras. Sobrepasó las expectativas con creces.

Nos enamoró. Ya solamente al desembarcar se respiraba otro ambiente. No había vendedores atosigando ni gente de aquí para allá. La isla era nuestra.

Después de la experiencia en Gili T con el hospedaje, esta vez prevenimos. Aunque no hacía falta: estaba completamente vacía. Fuimos directos a Omah Bambu Homstey: nuestro pequeño bungalow escondido entre palmeras y vegetación, que nos hacía sentir como un local más.

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Los dos días que pasamos en este pequeño paraíso los dedicamos a sumergirnos en sus aguas y explorar cada rincón de la misma. Desde el lago, hasta lo más profundo de la selva. Parándonos y hablando con todos los locales que nos encontrábamos (y que eran capaces de hablar inglés, claro) intentando saber cómo era y como es la vida en este rincón de Lombok.

Nos contaron historias sobre alemanes que llegaron hace años a apropiarse y construir en estas islas, recogimos unos frutos riquísimos con un campesino al borde de un manglar. Alucinamos (y eso que escalo) con la habilidad que tienen para subirse a las palmeras a por los cocos, hasta los niños tienen esa destreza! A uno se les quedó una cometa enganchada, y no veas como trepaba el canijo!

Pero sin duda alguna está isla nos brindó uno de los mejores atardeceres, y fue aún mejor cuando después de meterse el sol, miramos entre las rocas y vímos muchisimas estrellas de mar.

Y con esta tranquilidad pasaban las horas hasta que llegó el momento de moverse al siguiente destino…

GILI AIR

Tras los días de calma en Meno, volvíamos al ajetreo. Bueno, en realidad no tanto, pero después de esa paz, todo parece más estresante. Tocaba el turno de Gili Air. La supuesta Hippie de las tres.

Nada más llegar volvimos a notar el bullicio. Y esta vez aunque teníamos bookeado en un albergue al otro lado de la isla, por el camino nos ofrecieron un sitio más económico y mucho más cerca. Con lo que pesan las mochilas, tentó demasiado, asique cancelamos la reserva y nos dejamos llevar. ¡Y fue un acierto! En Light House, nos trataron a las mil maravillas, y el desayuno tenia zumo y café! Zumo y café! Zumo y café! Podría pasarme horas diciéndolo, además de tortilla o pancakes. Estaba para chuparse los dedos.

La isla, bien. Fuimos a visitar a un amigo de Eider que está trabajando de instructor de free daving, y nos explicó un poco lo que había para hacer en esta isla. En realidad, más de lo mismo: Snorkeling, tirarse a torrarse en las playas y caminar, sunset y poco más. Asique ese fue nuestro plan básicamente.

DATO!!! También nos contó el porqué de tanto coral muerto por las Gili:  ¡ANTIGUAMENTE PESCABAN CON EXPLOSIVOS! Al parecer descubrieron la dinamita y preferían volar todo el fondo marino, suponemos que sin ser conscientes del daño que hacían al ecosistema.

A rasgos generales se podría decir que es la mezcla de las dos islas anteriores. Tiene el movimiento de T y el sosiego de Meno. Asique sin prisas fluyó la cosa. Eso sí, hay que decir que por la noche se echa de menos un poco de vidilla nocturna. No sé si fue porque no la supimos encontrar o porque la gente estaba ya en el sobre, pero por las calles no se veía a nadie.

Así pues, entre chapuzones playeros y relax isleño pasaron los días hasta nuestra siguiente parada: La tierra firme de LOMBOK!

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4 comentarios

  1. Madremia!!! Llevamos la mañana enganchados a vuestro blog y muriéndonos de ganas a cada post de ir ya para allá :p Un besazo chicos y gracias por compartir tanta info 🙂

  2. Excelente todo! Muy buena forma de describir el viaje! Nos convencieron para hacer Lombok y Las gili, cosa que habíamos descartado para volar a las playas de tailandia. Gracias! Estoy leyendo todo !

    • Hola Agustín! Muchas gracias por leernos. Espero que os sirva de ayuda nuestro blog. Tanto las 3 Gilis como la isla de Lombok son preciosas y las aguas una delicia. No dudéis en escribirnos si tenéis cualquier duda.

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